“Adiós, Negrito de mi corazón”, “Hasta siempre, querido Cristian”, “Siempre estarás en nuestros corazones”, “Cuida y protege a tu madre y a toda tu familia, desde el cielo”.

Fueron las múltiples frases que se coreaban a viva voz y con los ojos entristecidos por la partida de Cristian Pierre García Carreño, quien ayer fue sepultado en el cementerio Señor de Huamantanga en Fila Alta. Un buen número de amigos, familiares y conocidos se hicieron presentes, la mayoría con ropa color blanco y con globos del mismo color.

Sus amigos, familiares y todos los asistentes agradecieron a las cientos de personas que han conocido a Cristian Pierre y les han dado mensajes de admiración, respeto y afecto hacia él, recordando lo valioso que fue como amigo, mostrando siempre una sonrisa, palabras de ánimos e impulsando a que nunca caigan, lamentándose no haber podido estar con él cuando más lo necesitó.

La medianoche del ayer, cuando era velado, llegaron sus amigos del movimiento Juan XXIII, quienes con los asistentes le cantaron las mañanitas, celebrando su cumpleaños número 30, que por coincidencias del destino, se celebraba el mismo día en que iba a ser sepultado.

Con la capilla del cementerio Señor de Huamantanga llena, los asistentes acompañaron a los padres, hermanos y familiares de Cristian Pierre en su último adiós, en donde también participaron algunos de sus mejores amigos, quienes pidieron respeto para la familia de su amigo y que Cristian merece ser recordado con sonrisas, buenas acciones y sobre todo como una persona que en vida fue un gran ejemplo de amor de un hijo a su madre, a quien acompañó en todo momento en situaciones difíciles de salud.

“Negrito, nos quedamos con el recuerdo de tu sonrisa, de tu forma de amar, querer y servir, con el gran amigo que siempre fuiste y nunca nos dejaste solos, cuantos de nosotros tenemos que agradecerte porque has sido nuestra primera opción cuando pasamos malos momentos. Como olvidar cuando se trataba de ayudar algún caso social, siempre decías sí y con tu energía que desbordaba, como olvidar que nos reunías para pedirnos orar por la salud de tu mamá, como olvidar el gran amor que tenías por tu mamá, por tu familia, eso y muchas cosas más serán tus recuerdos”, narró una de sus mejores amigas.

Muchos de los asistentes también llegaron con globos, arreglos florales alusivos al cumpleaños de “Pierre”, cantando incluso en el camposanto las mañanitas, acompañado de aplausos y muestras de dolor y resignación ante la difícil situación que estaban atravesando por la partida de este ser muy querido.

En la ceremonia también uno de sus familiares conto que “Pierre” dejó una carta, expresando el amor por su mamá, a la vez pidiéndole perdón porque sus problemas pudieron más que el amor por ella. A la vez solicitó que no lo juzguen por la decisión que tomó. Asimismo, uno de sus hermanos que lo trasladó al hospital, con la voz entre cortada conto que fue el viaje más largo de su vida al trasladar a su hermano al nosocomio, ya que conducía desesperado para hacerlo llegar con vida y le suplicaba que resista y que no se deje vencer por la muerte. Las horas posteriores que estuvo hospitalizado, debatiéndose entre la vida y la muerte, fueron también muy duras para toda su familia.

Ambos padres y los asistentes al sepelio, al momento de que el ataúd era sepultado protagonizaron penosas escenas de dolor, pues en todo momento no podían creer lo sucedido, el buen Cristian Pierre se despedía de este mundo terrenal y empezaban a sentir esos hincones en el alma que solo la muerte de un ser querido puede causar y ese inmisericorde vacío que el destino nos pone en frente y que nunca podrá ser reemplazado.

“Descansa en paz, Negrito lindo”…

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