En el  penal San Rafael de Jaén se encuentran más de 215 internos por distintos delitos, autores de un sinnúmero de hechos criminales que han puesto en jaque a la ciudad de Jaén, desde robo de celulares, robo de motos, robos en viviendas, asaltos a mano armada, asesinatos, extorsiones, entre otros crímenes por los cuales pagan muy caro, encerrados en cuatro paredes, lejos de su familia, lejos de la libertad, lejos de la sociedad, en donde solo se acogen a Dios para no perder nunca la fe y soñar con su retorno a las calles alguna vez, mientras tanto se avocan a aprender y realizar cualquier labor para tratar de sobrevivir los muchos años que tendrán para arrepentirse de todo lo mal que hicieron y hacer algunas cosas buenas que les puedan servir para sobrevivir en este mundo y hasta apoyar a su familia.

Con algunos de los internos más ranqueados y conocidos dialogamos brevemente y nos contaron que los días en prisión son muy duros e interminables, pero lo aceptan como tal por tanto daño que hicieron a la sociedad, muchos mostrándose arrepentidos al haber terminado en el fondo de la existencia, sin poder hacer nada para reparar los daños causados ni recuperar el tiempo perdido, aunque envían algunos mensajes para los jóvenes que creen que el camino del delito es la forma de obtener dinero fácil y rápido, pero no saben que cuando se cae en los brazos de la justicia, uno no terminará de arrepentirse de que pudo doblar su camino a tiempo.

Por el Día de la Resocialización, los internos del penal San Rafael de Jaén agradecieron al director de este establecimiento, Dr. Abimelé Linares, y a los funcionarios del INPE Norte, por brindarles las alternativas de resocialización que les devuelve la esperanza de ser útiles a su familia y a la sociedad, trabajando en la cárcel, en donde el tiempo pasa lentamente y cada segundo te hace recordar que podrías estar trabajando afuera, con el sonido de las mototaxis, de los árboles, de los niños, de la sociedad, sin haberle hecho daño a nadie.

Producción

En la celebración del Día de la resocialización se realizó la demostración de los productos que venden los internos, que son los resultados del aprendizaje de sus talleres que se realizan en el interior, entre ellos destacan, Paisig, popular robamotos; el profesor Dávila Merino, de los “Magos de Cutervo”, y muchos otros que prefieren que no se les mencione, pero que se muestre sus productos para que la sociedad los pueda comprar y así les brinde una nueva oportunidad de relocalizarse.  

Los internos fabrican zapatos, sandalias, zapatillas, monederos, polos, camisas, cuadros, pinturas, cuadros de retrato a lápiz, trabajos de madera, llaveros, portacuadros, textilería, siendo de todos esto lo más fuerte y vendible la fabricación de zapatos, textilería y cuadros, con el que pueden incluso sacar dinero para enviar a sus familias que están afuera y desamparados.

Hay también un total de ocho profesores en el penal, del CEBA Jaén de Bracamoros, quienes enseñan a leer y escribir a los internos que lo requieren, con la exigencia propia de la educación pública, en donde no solo les dictan las materias específicas, sino también les dejan tareas y reflexiones para su aprendizaje.

En el penal de Jaén hay un quiosco que lo administran los mismos internos, siempre y cuando tengan una buena conducta y desarrollen valores como respeto, higiene y fraternidad con todos. A veces se permite el ingreso de la familia al patio para que compartan con los internos, que, si bien, han perdido su libertad, tienen aún muchos otros deberes y derechos que cumplir y respetar.

Una oportunidad

Los internos y los directivos del INPE han manifestado que han tratado de acercarse a la Cámara de Comercio de Jaén para algún convenio que les permita mostrar y vender sus productos a mayor escala, a comerciantes mayoristas o minoristas de Jaén, pero no han sido tomados en cuenta aún, esperando que en algún momento se cumpla este anhelo.

La presidenta del Comité de Damas de Jaén, Carmelina Gonzales de Tapia se ha comprometido promover sus productos en las ferias que se realicen en el centro de la ciudad de Jaén y también ofrecerles un espacio en el malecón turístico para que sus familiares puedan vender sus diversos trabajos, que no solo son productos de calzado, vestir, artesanía o textilería, sino también hay arte del bueno, con pintores que expresan sus mejores emociones, sensaciones, imaginación y sentidos en cuadros de arte espectacular.

“Aquí la estamos pagando muy caro, con merecida sanción social, pero en busca de la resocialización trabajamos para no desfallecer y darle ese apoyo que le negamos a nuestra familia cuando estábamos libres. Hoy a experiencia nos golpea muy duro y solo nos queda asumir nuestra culpa y buscar la forma de reivindicarnos, quizás la sociedad no nos perdone, pero a nuestra familia lo trataremos de ayudar desde aquí dentro, con nuestro trabajo”, enfatizó un reo que no pudo contener las lágrimas al expresarse, pero que abriga la fe en que pueden ser útiles aún.

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