Después de que el gerente de Seguridad Ciudadana de la MPJ, Wilder Tenorio Alarcón, anunciará que se tomarán acciones para erradicar la prostitución en el parque Grau y una de ellas sería retirar el kiosco que está en una esquina del parque, porque aparentemente detrás de este negocio se cometen actos sexuales, la propietaria del kiosko Teresa Rojas Tarifeño, menciona que la prostitución se da en diferentes partes de Jaén y que las intervenciones se deben de dar de igual manera para todos y que actualmente se ha visto perjudicada ya que la gente la insulta y sus ventas han bajado.
“Que venga el señor Tenorio, que me diga que ha conversado con todos los vecinos, he reunido a algunos vecinos, porque no creo que sean hipócritas al hablar, que dice que acá adentro o acá afuera hacen relaciones sexuales y me han dicho que no ha habido ninguna reunión”, mencionó la madre de familia.
Manifiesta que siempre se habla de la prostitución en el lugar, pero cuando está Serenazgo en el parque no hacen nada al respecto, actúan como si no pasara nada y ahora quieren retirar el kiosco que tanto trabajo le costó conseguir.
“El kiosco no tiene nada que ver, este kiosco se dio para una persona discapacitada que soy yo, él (Wilder Tenorio) debe estar más informado. Él ni siquiera sabía que yo era discapacitada, mi único sustento es lo que vendo aquí y si me quitan no podré conseguir trabajo porque tengo una discapacidad en mi pierna que no me permite”, agrega.
Desde hace 17 años vende en este kiosco, aguas, helados, galletas, gaseosas y periódicos, lo que gana en el día le sirve para educar a su menor hija y para comprarse medicinas, ya que padece de una enfermedad a los huesos y de diabetes.
“A mí me ha afectado porque ahora toda la gente me dice, señora, ¿cómo es posible que usted permita esas cosas aquí? Que abra la puerta para que acá tengan relaciones sexuales. ¿Cómo yo voy a hacer eso? Yo acá cierro a las 6 de la tarde y ahorita que las ventas están bajas y por esto estoy vendiendo menos, hay personas que me insultan a veces, yo tengo ganas de llorar, pero tengo que mantenerme fuerte porque yo necesito trabajar”, dijo con la voz entrecortada.
Asimismo, rechaza tajantemente que su negocio se preste para cometer actos impúdicos en la vía pública, ya que el hecho de existir prostitución clandestina en el lugar no quiere decir que su negocio esté involucrado en esas actividades.
Por otro lado, pide un poco más de empatía y respeto hacia su persona, ya que al tener una discapacidad hace todo lo que está a su alcance para poder sustentar los gastos de su familia, incluso hay personas que le colaboran con algún apoyo económico.
“Yo le pido al alcalde que evalué a todo el personal que trabaja en la municipalidad y me dejen trabajar como lo he hecho durante todos estos 17 años. Mi negocio no está involucrado en ningún acto de prostitución, yo solo me dedico a vender en el día y si lo ven cerrado es porque estoy mal de salud y no puedo salir a vender”, finalizó.

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